play_arrowReseña Histórica

Angasmarca es un pueblo originado en a la época de los ayllus aborígenes que se instalaron en los cerros llamo, Parihuanca y la impotente mole de las siete caras, que se origen majestuoso y celoso guardián de los Andayamarcas (Allyu Grande).

Las tribus de esta región posiblemente pertenecieron a la cultura chimú, no recibieron influencia de la civilización inca, por lo cual no asimilaron la cultura e idioma del imperio, ni se sometieron a las humillaciones y vejámenes, por ser raza rebelde. Esta zona fue la ruta de los conquistadores hacia Cajamarca, y más tarde el paso obligado del ejército libertador en la gesta emancipadora.

Durante el virreinato se instala la hacienda y obraje serrano de Nuestra Señora del Rosario de Angasmarca ubicada en la Provincia de Huamachuco en ese entonces, perteneciente al Corregimiento de Cajamarca; muy cerca al pueblo de Santiago y del límite con la Provincia de Conchucos.

Según información proporcionada por la Parroquia de Angasmarca, el auge de este paraje andino llamado Angasmarca se desarrolló en cuatro momentos:

Don Martin de Aranda y Porras propietario de la hacienda de Angasmarca, edificador de la iglesia y casa de hacienda.

Don Martin de Aranda y Porras, procedente de una antigua rama troncal y Casa de Úbeda de los reinos de España, lucia en su escudo de armas, por Aranda: en campo de plata; un león campante de gules. Armas concedidas por Enrique IV al Jurado Don Fernando de Aranda, por Cedula Real otorgada en Madrid en 7 de diciembre de 1467. En Trujillo el contrajo matrimonio con la dama Trujillana doña Ana López de Castro, el 1° de mayo de 1637, pues así lo declaro en su referida carta de última voluntad.

Don Martin de  Aranda y Porras tronco de los miembros de esta renombrada familia trujillana en el Perú, casado con la Trujillana doña Ana López de Castro, fue el primer en poseer la rica hacienda serrana nombrada Nuestra Señora del Rosario de Angasmarca y el responsable de la edificación de su iglesia y Casa Hacienda. La hacienda de Angasmarca en tiempos de Don Martin llego a ser considerada “como de las mejores haciendas y más aperadas que había en la Provincia de Huamachuco”; que tanta repercusión habría de tener en la historia de esta familia trujillana, donde fueron bautizados, se casaron, murieron y fueron enterrados muchos de los miembros de tan noble linaje, dedicados a la explotación agrícola, ganadera y minera de esas tierras.

Había llegado a los reinos del Perú, procedente de los de España, a mediados del siglo XVII, desempeñándose como capitán de la sexta compañía de caballería de numero de Huamachuco, perteneciente por entonces de Corregimiento de Cajamarca La Grande, para luego avecinarse en la ciudad de Trujillo del Perú, fue Maestro de Campo y Alcalde de la Santa Hermandad de las Provincias de Cajamarca, Huambos y Huamachuco.

Don Martin había comprado había comprado, a mediados de siglo XVII, las haciendas serranas de Angasmarca y Serpaquino, a don Pedro Guillen y a don Joseph Barreto de Castro, las cuales por su cercanía fueron unidas y registradas legalmente por su nuevo propietario en una sola unidad agrícola y ganadera. He aquí una declaración que hizo el señor de Aranda en su testamento otorgado en diciembre de 1684, cuyas clausulas se transcriben a continuación.

“Yten, declaro por mis bienes las dichas haciendas nombradas Angasmarca y Serpaquino, que las hube y compre de don Pedro Guillen y de don Joseph Barreto de Castro, en las cuales he hecho muchas mejoras que son notorias, así de aumento de sanados como de fábricas de casas e iglesia de calidad que hoy son las mejores haciendas y más aperadas que hay en la dicha provincia de Huamachuco, cuyos títulos y los derechos de mitayos están en mis papeles”

“Yten, declaro que siendo los títulos que tenso de la dicha hacienda de Angasmarca muy antiguos y los de Serpaquito también lo son, al tiempo y cuando vino el Reverendo Padre Fray Francisco de la Huerta, revisitador de tierras, siendo yo dueño de ambas a dos y por estar contiguas se juntaron dichos títulos y se me hizo la reyisita reduciéndose ambas a dos a uno, decláralo así para que conste”.

“Yten, declaro que sin embargo de lo referido en la cláusula antecedente, siendo Corregidor y Justicia Mayor de la villa de Cajamarca el licenciado don Antonio de Quintanilla de la Orden de Calatrava, de hecho y a pedimento de los indios de Santiago de Chuco y sin saber yo citado y venido por fuera y derecho y sin embargo de mi antigua posesión, me desposeyó de veninte y seis majadas de la dicha hacienda de Angasmarca, sobre la cual tengo apelado a la Real Audiencia de la ciudad de los Reyes a donde está pendiente y por conocer injusticia que en todo se hace, mando que mis herederos y albaceas lo sigan y fenezcan por todos grados e instancias”.

“Yten, declaro que la dicha hacienda nombrada Angasmarca es libre de censo obligación y tributo alguno que no tiene, decláralo así para que conste”

Resulta claro que fue el primer propietario de la hacienda de Nuestra Señora del Rosario de Angasmarca quien además de mejorarla en adelantos agrícolas y ganaderos, edifico a mediados del siglo XVII su Iglesia y Casa de hacienda, todo bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario.

Don Martin de Aranda y Porras murió en el año 1684, le heredaron su inmensa fortuna su esposa y sus hijos de los Sánchez de Aranda y Castro. El 25 de setiembre de 1685, la viuda dio el arrendamiento la hacienda de Angasmarca al capitán Don Pedro de Oruna y Gaviria, esposo de su hija doña Catalina Sánchez de Aranda y Castro.

Cinco años más tarde, doña Ana López de Castro vendió la hacienda a su primogénito el General don Juan de Aranda y Castro. La Hacienda y Obraje fue valorado en la crecida y sorprendente suma de 98,000 pesos de a ocho reales.

El General Juan de Aranda y Castro fue aquel trujillano que en sesión de Cabildo de 6 de Noviembre de 1720 hizo manifestación de los instrumentos de su filiación e hidalguía y limpieza de sangre; se casó con doña Margarita Fernández Benites de la Torre de Chavez, de cuyo matrimonio nacieron por hijos legítimos: Don Martin de Aranda y de la Torre y de don Joaquín y a don Juan de Aranda y de la Torre.

Un importante documento fechado el 25 de diciembre de 1685, otorgado por doña Ana López de Castro, viuda don Martin de Aranda y Porras, a favor da su yerno el Capitán don Pedro de Oruna, da amplia y valiosa información de la Iglesia y casa de hacienda edificadas por el señor de Aranda y Porras y su esposa.

El capitán Pedro de Oruna y Gaviria y doña Catalina Sánchez de Aranda y castro, benefactores de la iglesia de Angasmarca.

El capitán Pedro de Oruna y Castro de Gaviria y su esposa doña Catalina Sánchez de Aranda y CASTRO, POSEIAN Y ADMINISTRABAN LA HACIENDA DE Angasmarca desde el 10 de octubre de 1685, fecha en que le fue cedida en arrendamiento por su suegra la señora doña Ana López de Castro, viuda de don Martin de Aranda y Porras. Las haciendas de Angasmarca y serpaquino, lindaron por aquellos tiempos con las haciendas de San José de Porcon, tres cruces y Munmalca.

La eficiente administración del señor de Oruna y Gaviria desde 1685 hasta 1707 en que falleció, permitió realizar notables mejorías en el manejo agrícola y ganadero de la hacienda y obraje, eficiencia reflejada en la prosperidad que alcanzo a inicios del siglo XVIII y que permitió a sus piadosos propietarios realizar obras de edificación y adorno que aumentaron la calidad del templo que para entonces contaba ya 50 años, poco más o menos edificada.

El embellecimiento del interior de la iglesia de la señora del Rosario de Angasmarca, con la construcción de un Sagrario y retablos de yeso dorado y policromado, así como el adorno interior con objetos de arte religioso tuvieron un elevado costo, así refiere un documento fechado en 1707:

La hacienda y obraje de Angasmarca a través de los siglos XVIII y XIX.

El General don Martin de Aranda y de la Torre había comprado a mediados del siglo XVIII, la hacienda de Nuestra Señora del Rosario y Santa Rosa de Viterbo de Angasmarca, también así nombrada, en circunstancias en que esta había salido a remate ha cedido de los acreedores de sus padres de los señoras don Juan de Aranda y Castro y doña Margarita Hernández Benites de la Torre de Chavez.

El Testamento otorgada por doña Margarita, al 12 de noviembre de 1754, ante el escribano Pedro Fernández Montejo, en dos de sus cláusulas refiera el apremiante estado por la que atravesaban los poseedores de esa hacienda y obraje. Doña Margarita Fernández Benítez de la Torre de Chavez, a su muerte, fue enterrada en la Iglesia de la hacienda de Angasmarca.

Resulta evidente el mal momento económico por la que atravesó, a mediados del siglo XVIII, tan valiosa hacienda y obraje, debido al atraso en los pagos de los censos impuestos, que permitieron sacarla a remate público a pedido de los acreedores, salvándola don Martin de Aranda de la Torre de pasar a otros dueños.

Fue don Martin Maestre de Campo, Corregidor y Justicia Mayor de Trujillo, Corregidor de Huamachuco, agricultor, ganadero y minero y primer propietario de la casa trujillana conocida como casa Aranda, cuya decoración interior está relacionada con las de la Iglesia de Angasmarca y dentro de un mismo estilo, el barroco mestizo trabajado en yeso.

El General don Martin de Aranda y de la Torre o Aranda y Chavez o Aranda y Catro, como indistintamente se firmaba, caso con su sobrina doña Catalina de Jauregui y Oruna, de la cual tuvo por hijos legítimos a doña Rosa de Aranda y Jauregui, casada con don Francisco de Vicuña: a don José Félix de Aranda y Jauregui, a doña María Teresa de Aranda y Jauregui, casada con don pablo del Corral y Romero y a Doña Tomasa de Aranda y Jauregui.

A la muerte de don Martin de Aranda y de la Torres, la hacienda y obraje, bastante desmejoradas, pasaron a propiedad de doña María Teresa de Aranda y Jauregui, ultima poseedora del noble apellido de Aranda, pues con ella habría de perderse en ramas femeninas.

Doña María Teresa se casó en Trujillo, en setiembre de 1768, con el Maestre de Campo don Pablo del Corral y Romero, quien llego a ejercer los cargos de Alcalde Orinario de Trujillo y más tarde Alcalde Provincial de los Partidos de Cajamarca, Huambos y Huamachuco.

Fue por estos difíciles momentos para la hacienda y obraje de Angasmarca, en que al Dr. Cosme Bueno en su obra titulada Descripción Geográfica de las Provincias que componen los Reynos del Perú, escrita entre 1763 a1778, en su capítulo correspondiente a la Descripción de las Provincias pertenecientes al Obispado de Trujillo, refirió acerca de los obrajes y ríos de la Provincia de Huamachuco, sin darle mayor importancia, solo al rio que llevo el nombre de Angasmarca, mas no a la hacienda ni obraje:

Doña María Teresa y don Pablo tuvieron por hijos legítimos al sacerdote don José Luis del Corral y Aranda; don Marcos Marcelino del Corral y Aranda, casado con doña Josefina Jimeno y Quevedo; a doña Juana Paula del Corral y Aranda, casada con el caballero español don Pablo de Porturas y Landazuri; a don Manuel del Corral y Aranda y a don Francisco del Corral y Aranda.

A la muerte de don Pablo de Corral y Romero y de doña María Teresa de Aranda y Jauregui, la hacienda y Obraje, en total estado de rutina, paso, en 1821 a propiedad de su hija doña Juana Paula del Corral y Aranda.

Doña Juana Paula del Corral y Aranda se casó en 1800 con el Ministerio Principal Contador de la Real Caja de Trujillo y más tarde Tesorero General de Ejército y Real hacienda de las Cajas Generales de Lima, don Pablo de Porturas y Ladazuri, natural de los Reynos de España; y tuvieron por hijos Legítimos a don Manuel de Porturas y Corral y a don José Luis de Porturas y Corral.

Don Pablo de Porturas y Landazuri falleció en mayo de 1818 y doña Juana Paula en agosto de 1843 en su hacienda de Nuestra Señora del Rosario y Santa Rosa de Viterbo de Angasmarca, hallando eterno descanso en su iglesia.

Angasmarca fue paso obligado del ejército del Libertador que saliendo de Huamachuco se dirigió a la gloria de Junín: cuenta la tradición que el Libertador don Simón Bolívar durmió en la casa de hacienda de Angasmarca.

Don Nicolás Rebaza en sus Anales del Departamento de la Libertad en la Guerra de la Independencia escritos en 1898, cuenta de la grandeza y sentimiento patriótico que alentó a los sacrificados trabajadores de esa hacienda y obraje serrano, en los cruciales y decisivos momentos que precedieron a la emancipación del Perú.

Porturas Hoyle y la Reforma Agraria.

La hacienda de Angasmarca permaneció en propiedad de los descendientes de don Martin de Aranda y Porras por espacio de 321 años. Don Pablo Porturas y Hoyle fue su ultimo propietario hasta 1970 en que se realizó el Proceso de Reforma Agraria, cuyos terrenos fueron expropiados por la Ley de Reforma Agraria del año 1966 y en conformidad a dicha ley se constituyó en una sociedad agraria de interés social (SAIS) y posteriormente fue convertida el distrito, mediante Ley N° 24815 del 21 de setiembre de 1985, durante el mandato del Presidente de la Republica Dr. Alan García Pérez.

Es así que después de la reforma agraria, Angasmarca liderados por sus autoridades comienza emprender su desarrollo, gestionando obras públicas. Por la década del 80 el desarrollo inicial de este Distrito se ve afectado por los problemas de violencia social generando desequilibrio en la organización social, económica y cultural, frustrando sus aspiraciones y provocando una masiva migración de la población, debilitando el sistema productivo y social; razón por la cual el Distrito requería la implementación urgente de servicios básicos especialmente en el sector de salud, educación, saneamiento básico y comunicación.

con la pacificación Angasmarca inicio el proceso de reconstrucción; la estructura de tejido social se fue recomponiendo sobre la base de la organización comunal; todo esto a aunado a la especial atención de entidades estatales que permitieron dotar al Distrito con servicios básicos de agua, educación, salud, infraestructura vial y agropecuaria; elementos que vienen generando nuevas condiciones para el desarrollo; sin embargo las condiciones económicas siguen siendo baja, debido  a que se mantienen sistemas productivos con escasa articulación al mercado y con tecnología precaria, con altos costo de producción y baja calidad de productos principalmente para el autoconsumo.

Los esfuerzos de las autoridades municipales, en estos momentos, están centrados en consolidar un sistema organizativo que permita desarrollar una gestión concentrada, paralelamente la preocupación es elevar la producción y el desarrollo de nuevas actividades económicas, que permitan un crecimiento sostenido de la economía que se traduzca en un mejor nivel social.